Ailén, nacida en Neuquén hace 34 años, siempre sintió una conexión con el arte. Desde pequeña le fascinaban los dibujos y colores, aunque nunca imaginó que acabaría tatuando.
Todo cambió al compartir piso con alguien que aprendía el oficio. Su curiosidad la llevó a involucrarse, y al probar por primera vez, supo que había encontrado su camino. Con práctica y dedicación, desarrolló un estilo que equilibra delicadeza y fuerza. Sus diseños favoritos incluyen rostros femeninos expresivos, animales místicos, flores detalladas y ornamentos inspirados en la naturaleza y el arte.
Hoy sigue explorando técnicas y creciendo como artista. Para Ailén, cada tatuaje es una historia grabada en la piel.







