Autor: BlackShip BCN
Las cejas, como todo lo relativo a la belleza (sobre todo femenina, que sufre mucha más presión social y que tiene que soportar unas expectativas más altas), van por modas. Mientras que en los años 20, por ejemplo, las cejas dramáticas de las estrellas del cine mudo eran lo que imperaba, en los 50 se volvieron estructuradas y delineadas, en los 80, frondosas y salvajes, y en los 90 llegó el desastre de unas cejas con tanta expresividad como el cristo de Borja. ¿Os acordáis de Kate Moss y sus cejas casi invisibles? Lo que no sabíamos por aquella época era que, si te pasabas cuatro pueblos con la pinza para parecerte a la musa inglesa, luego el pelo de la ceja no volvía a crecer igual. Error.
Además, las cejas de cada persona son distintas, la calidad del pelo es diferente, muta con los años, se hacen calvas pequeñas, y se vuelven más o menos frondosas; para enmendar estas y todas las anteriormente citadas situaciones nació el microblading. Este es uno de los tratamientos de belleza no invasivos más demandados del momento porque es una técnica que perfecciona la forma, volumen y tamaño de las cejas, perfeccionando la simetría del rostro con una apariencia natural.

El microblading es un tatuaje semipermanente en las cejas y se realiza pelo a pelo; permite diseñarlas y definirlas para un resultado uniforme y acorde con la forma de la cara. Lo realiza un/una profesional con experiencia que asegurará que la persona que se lo haga quede perfecta; la expresión cambia mucho según qué cejas tenga cada persona y la/el profesional (siempre titulada y con garantías) se asegurará de que encajen al milímetro.
Este tratamiento está muy demandado por personas que tienen las cejas finas por una depilación excesiva o genética, quienes tienen las cejas poco definidas o con calvitas, y quienes tienen las cejas asimétricas. También es solicitado por personas que por motivos de salud pueden llegar a tener una pérdida de cabello en las cejas, como por ejemplo, enfermedades autoinmunes, tratamientos como la quimio por el cáncer y otras patologías. El tratamiento funciona de manera muy sencilla; mediante el microblading se realizan pequeños y finos pelos en la ceja, de forma que aporten una sensación de ceja más poblada, y con más forma. Es decir, se vuelven a tener cejas en vez de desastres capilares.
El microblading es una opción estupenda si quieres recuperar vitalidad en el rostro, enmarcar tu mirada y dejar de maquillarte las cejas. En este post os detallamos cómo es el proceso paso a paso; como siempre, tu mejor guía serán lxs profesionales que te acompañarán en todo el proceso. La mirada es el espejo del alma… y si está bien delineada, más.
El horimono, arte tradicional del tatuaje japonés, se remonta siglos en la historia.
Japón es un país apasionante con una cultura única en el mundo, una manera de entender la vida y la muerte totalmente distintas a la nuestra, la occidental, y una mitología propia llena de dioses y criaturas que se asientan en una isla a la merced de las inclemencias meteorológicas. Es un lugar impresionante, en todo lo que la palabra abarca. Desde la comida hasta la estética, el país del Sol Naciente ha sido una fuente de inspiración y belleza desde hace siglos.
El tatuaje japonés también tiene una fama que lo precede; es una tradición asentada, reconocida y que ha inspirado a millones de profesionales alrededor del mundo y durante las épocas.
Uno de los grandes nombres del tatuaje japonés es Horiyoshi III, precedido, como es lógico, por Horiyoshi I e Horiyoshi II, quienes le inculcaron los conocimientos esenciales en el arte del “horimono”, el tatuaje antiguo de Japón. Horiyoshi III lleva cuarenta años tratando de que no se pierda este estilo ancestral.
Los tatuajes japoneses se remontan al paleolítico, aproximadamente al año 10.000 A.C. Entre los años 300 A.C. y 300 D.C. visitantes chinos ya reportaron haber visto a gente tatuada, lo que confirma que la tradición estaba ahí. Fue un periodo bonito: los tatuajes fueron usados como símbolos de estatus, así como de tener significados decorativos y espirituales.

Sin embargo, del 200 D.C. hasta el año 600 D.C. este estilo de tatuaje se convirtió en sinónimo de actividad criminal y comenzó a tomar una connotación mucho más negativa: fue usado como castigo, de ahí nacieron los “irezumi”.
La clase de tatuaje decorativo japonés que conocemos ahora se desarrolló alrededor del periodo Edo, del 1600 D.C. al año 1868, un periodo de floración japonesa. Cuando los artistas que tallaban madera comenzaron a tatuar la piel humana, utilizaron las mismas herramientas usadas para crear sus grabados, como el cincel y formones. De 1868 hasta 1912, el gobierno japonés prohibió los tatuajes.
De todas maneras y, a pesar de ser un arte ancestral ya legal, los tatuajes hoy en día siguen teniendo una connotación negativa en el país nipón; ciertos lugares públicos como baños termales y demás niegan la entrada a gente tatuada. De todas maneras, Horiyoshi III, aunque dicen que formó parte de la Yakuza (mafia japonesa que luce tatuajes corporales impresionantes, como una especie de segunda piel que cubre casi el cuerpo entero dejando libres las partes visibles como manos, cuello, pies y la zona que se enseña con una camisa de pecho abierto) sigue las enseñanzas zen y su arte se basa en la humildad, nada más alejado de actos criminales.
Cuando ya ha picado el gusanillo del tatuaje es difícil quitárselo de la cabeza; decidir qué diseño hacerse, con qué tatuador/a, en qué lugar del cuerpo, en qué estudio, cuándo… y también si se quiere un diseño a color o en blanco y negro. Como todo en lo relativo a la elección de un tatuaje, depende de la persona que vaya a hacérselo; nadie puede mandar sobre los gustos de otra persona y todo es aceptable. Eso sí, a la hora de elegir si se quiere un tatuaje con colores, con sombras de grises o en blanco y negro, nos podemos guiar por los siguientes factores:
- Estética
Dependiendo del estilo del tatuaje, de la línea, y del motivo que se vaya a dibujar, quedará mejor una opción u otra por una cuestión de proporciones y armonía.
- Estilo del tatuador/a
Hay artistas cuyo estilo está más definido y que ya se suelen decantar por una manera de tatuar u otra. Siempre están dispuestos a modificar su forma de hacer para que el/la cliente logre el resultado esperado, pero tiene más sentido elegir a alguien que se adecue a nuestros gustos por lógica y comodidad.
- El paso de los años
Los tatuajes en blanco y negro aguantan mejor el paso de los años, ya que las tintas de colores se gastan más rápido, aunque, como siempre decimos, si un tatuaje se cuida, se expone al sol lo mínimo posible y se evita el agua del mar y el cloro, puede tener una vida larga y feliz.
- La discreción
Es cierto que los tatuajes en blanco y negro pueden ser más discretos a la hora de trabajar en ciertos ambientes, pero este factor dependerá también del propio tatuaje, el tamaño y la zona. Es decir, una cereza a color pequeña en el tobillo será más discreta que un retrato en grises que ocupe todo el antebrazo por mucho color que lleve.

Como siempre insistimos, lo más importante es dejarse aconsejar e informar por el/la artista a cargo de la pieza; esta persona será la encargada de hacernos saber qué tatuaje y a qué color nos quedará mejor para que salgamos del estudio lo más felices posible.
El verano es una estación de amor-odio; o te encanta ir con poca ropa, el calorcito, la vida en la calle, la playa y el ventilador sonando de fondo, o deseas todos los días que bajen las temperaturas, que refresque el aire y dejar de sudar como un pollo al horno. El verano también es esa época del año en la que más se viaja y más zonas del cuerpo tenemos expuestas y, por eso, puede ser un momento que, ya sea por la novedad de estar en otra ciudad o porque nos vemos más piel (y se la vemos a otras personas), se te puede ocurrir hacerte un tatuaje.
¿Es malo tatuarse en verano? No. O no del todo. Si se tiene toda la información necesaria, tatuarse en verano es una opción como cualquier otra. Así, tenemos que comenzar recalcando que, si se toman precauciones, cualquier época del año es buena para tatuarse en Barcelona; ahí no hay duda. Sin embargo, es bien sabido que la capital condal es un lugar con un clima mediterráneo húmedo en el que la época estival puede ser un reto climático para los más valientes.

Un tatuaje recién hecho no debe recibir luz directa del sol, ni cloro, ni salitre; no podemos olvidar que, por muy bonito que sea, no deja de ser una herida superficial que tiene que curarse bien. Además, por otro lado, incluso el tatuaje más pequeño tiene que permanecer tapado con plástico de una noche a tres días (dependiendo de la persona y sus circunstancias) para asegurar que se mantiene en condiciones de higiene óptimas (sí, las personas más tatuadas raramente cumplen con este consejo, pero es a su cuenta y riesgo kamikaze). Estos factores son los que hay que tener en cuenta a la hora de asegurar un proceso de cura rápido, óptimo y eficaz, y no dejan de ser unos que, en verano, pueden ser incómodos o para pensárselo. Sin embargo, siendo conscientes de ellos, evitando la playa y la piscina durante una temporada y utilizando mucha protección solar una vez el tatuaje haya curado, el verano puede ser una estación buena en la que tatuarse, sobre todo, si la idea es hacerse un diseño minimalista, un tatuaje pequeño, uno con palabras o con en blanco y negro. No la recomendaríamos, eso sí, para piezas muy grandes que cubran zonas muy amplias. Lo más importante de todo, como insistimos siempre, es que todas las dudas queden resueltas; es la manera de asegurar que la experiencia y la pieza sean fantásticas.
Algunos de los nombres más famosos de la historia del tatuaje.
Puede que los tatuajes hayan comenzado a estar de moda y socialmente aceptados hace más bien poco, pero tienen una larga historia como arte, como simbología y como parte importante de culturas ancestrales que, mediante ellos, marcaban en la piel momentos importantes de la vida, del paso a la edad adulta y de sus creencias. Los tatuajes tienen historia y se remontan siglos atrás. Así, como en todos los ámbitos de la creación, ha habido tatuadores, hombres y mujeres, que han sido venerados, estudiados y replicados por su manera de entender la profesión, la creación, el diseño, el significado y por su contribución a un campo de la estética y de la modificación corporal muchas veces denostado. A todas estas personas nos debemos, porque fueron pioneras en la manera de dar a conocer al mundo lo que era, es y será el tatuaje.
- George Burchett-Davis (Brighton, UK, 1872 – 1953)
También conocido como George “Professor” Burchett, este señor inglés fue denominado “el rey de los tatuadores”. Fue una de las primeras caras conocidas de la profesión y favorito entre la realeza; tatuó a Alfonso XIII, al rey Frederick IX de Dinamarca, a Jorge V de Inglaterra y a muchos más. Sus diseños mezclaban motivos africanos, japoneses y del Sudeste asiático. También fue el precursor de los tatuajes cosméticos, comenzando por las cejas.
- Whang-od Oggay (Kalinga Apayao, Filipinas, 1917)
Vaya pedazo de historia la de esta mujer. Artista del tatuaje aborigen, Whang-od sea, probablemente, la más anciana y última de su linaje mambabatok, que es una forma de tatuaje tradicional de Kalinga que acompaña de cánticos y adivinación. Desde los 15 años se ha dedicado a tatuar a guerreros y mujeres para celebrar victorias y proteger a las aldeas. A los 107 años, sigue en activo.
- Sailor Jerry (Reno, USA, 1911 – 1973)
Norman Keith Collins se alistó en la marina americana a los 19 años y, de ahí en adelante, el resto es historia: se convirtió en Sailor Jerry, probablemente uno de los tatuadores más famosos de la historia. Famoso por tatuar lo más clásico entre lo clásico, aprendió tatuando a borrachos al norte de California y en Alaska, y se estableció en Hawaii, donde su leyenda creció y vivió para siempre.
- Don Ed Hardy (NewPort Beach, USA, 1945)
Discípulo de Sailor Jerry, aprendió su arte en Japón y se hizo famoso por incluir lo mejor del tatuaje japonés en la tradición y el estilo americano. Ha escrito y publicado más de 25 libros sobre tatuaje y, además de ser la cabeza y nombre de un imperio de moda y accesorios, es uno de los más famosos tatuadores del mundo.

Cuatro nombres grabados en la historia del tatuaje, cuatro leyendas que han marcado un antes y un después en el tattoo occidental. ¿Y Japón? Japón es harina de otro costal (y de otro post).
Como siempre decimos, hay varias maneras de pensar sobre un tatuaje. Están las personas que pueden estar años pensando en la forma, línea y frase más adecuada, preguntando y preguntando y dibujándose a boli en la piel, y están las que, de un día para otro, mientras van en el metro camino al trabajo, deciden tatuarse una rana tocando el piano en un muslo porque les parece la mejor idea del planeta. Lo bueno es que todo es una opción respetable y genial; no hay que juzgar nunca un tatuaje ni propio ni ajeno. De hecho, nunca hay que juzgar el cuerpo de los demás; bastante complicada es la vida.
Así, hay personas que viven de la espontaneidad y son pasto del walk-in. Suena raro, pero no es nada negativo: un walk-in significa entrar a una tienda de tatuajes para hacerse un tatuaje en ese mismo momento si algún tatuador/a está libre. Vas por la calle un día cualquiera, ves una tienda de tatuajes que te gusta, se te ocurre ese símbolo que llevas tiempo queriendo hacerte, tienes un par de horas libres y… ¡Te decides!

Los walk-ins funcionan muy bien si quieres hacerte un diseño flash, es decir, un diseño de los que hay disponibles en la tienda hecho por alguno de los artistas que tienen en su portfolio, o si quieres hacerte un diseño sencillo o pequeño. Por ejemplo, un mini tatuaje, una palabra, un tatuaje tipográfico o una figura geométrica. No hay que dudar, porque si en la propia tienda ven que no van a poder hacer la idea por complejidad o porque están totalmente ocupados, te lo dirán; lo primero es que el cliente quede satisfecho.
Un walk-in tiene un punto de originalidad y de aventura que hacen que el tatuaje sea bastante emocionante, aunque es importante que se piense un poco y se escuche al profesional del tattoo para no arrepentirse después; no te aconsejarán hacerte ni nombres de parejas, ni tatuajes en lugares comprometedores, porque las consecuencias pueden ser nefastas.
El proceso del tatuaje será el mismo que el de un tatuaje previsto; en eso no cambiará nada. Por tanto, si ves que te apetece, no dudes en entrar a preguntarnos y hacer un walk-in. ¡Nuestra puerta está abierta para ti!
Un tatuaje es algo muy personal; tenga un montón de significado, refleje un aprendizaje, sea un recuerdo para alguien o algo, o, simplemente, a una persona le haya apetecido decorarte así para verse más ella, sentirse más agusto y más representadx, todas las piezas dicen algo de un momento, un lugar y una situación. Es una decisión que ocurre una vez y dura para siempre.
Siendo esto así, además de muchos motivos o dibujos que pueda exhibir el tatuaje, también hay cientos de tipos de tipografías que se pueden escoger para la pieza porque hay gente que combina frases con dibujos o se decanta, directamente, por una palabra o una cita sin más adornos. De hecho, los tatuajes minimalistas de una palabra son una tendencia al alza, ya que son discretos, elegantes y dicen mucho con poco. En este caso, ¡las palabras no se las lleva el viento!
Para los tatuajes tipográficos, es decir, los tatuajes cuya parte más importante son las letras escritas, existen muchos tipos de letra que se pueden escoger.
LAS CLÁSICAS
Son letras de influencia románica, griega y neoclásica; son elegantes, con serifa (las letras tienen extremos clásicos y dibujados) y funcionan muy bien con palabras sueltas.

OLD SCHOOL
Las letras más tradicionales y las más asociadas al tatuaje old school. Son reconocibles desde lejos y tienen un estilo que solo los grandes clásicos pueden tener.

LETRA LIGADA
Con una imagen hecha a mano, la letra ligada es intimista, emocional y delicada. Es un tatuaje que cuenta mucho con poco, una tipografía que tiene un lado romántico y cercano.

MÁQUINA DE ESCRIBIR
Una elección muy compartida, la letra típicamente mecanográfica es creativa, tiene un punto artesano y antiguo, y queda bien con todo tipo de tatuajes alrededor.

LA CREATIVA
¿Por qué no dejarse aconsejar por el/la artista y que nos inventen una letra para nosotros? Como siempre decimos, cada maestrillo tiene su librillo y no hay nada mejor que confiar en el arte de cada uno para crear una pieza totalmente única y novedosa.

GÓTICAS
Una tipografía para tatuaje que puede ser muy polivalente tanto como parte de una pieza más grande como por sí sola. Versátil y con mucha personalidad, queda genial para palabras, fechas y nombres.

Estas son algunas de las tipografías que se pueden elegir para un tatuaje, pero hay millones por ahí que merecen la pena. Preguntar, como siempre, a un tatuador/a para que nos informe y guíe sobre qué nos quedará mejor será siempre un acierto. ¡Palabra!
Los tatuadores tienen que estar pendientes de dar el mejor servicio; no valen las estrellas del rock en esta profesión.
Algunas veces lxs tatuadores, como en todos los mundillos donde hay gente más prominente que otra y en los que se puede conseguir cierta fama de estrella del rock, pueden olvidarse del pequeño detalle de que están prestando un servicio a alguien y que ese alguien es quien le mantiene en ese estatus tan efímero como el próximo influencer de turno. Hay profesionales que distan de serlo porque no mantienen unos códigos básicos de comportamiento y trato con el cliente.
Puntualidad
Tu tatuador no debería llegar tarde de manera reiterada a la cita acordada, ya sea para hablar sobre un diseño o en el día de realizar el tatuaje. A no ser que pasara un accidente o hubiera una justificación lógica para la demora, no debería hacerte esperar, por muy conocido que sea; tampoco debe eternizarse a la hora de hacer el tatuaje, ni salir a fumar cada 15 minutos. Eso sí, de vez en cuando pasan cosas lógicas, como un retraso del cliente anterior, cambios del diseño… que son comprensibles.
La dedicación
Si un tatuador no se siente cómodo tatuando tu diseño, no se ve representado en la idea o no sabe cómo hacerlo de forma que se adapte a su estilo personal, te lo tiene que decir en el momento en el que cuentas la idea y replantearla o decidir que es mejor que aborde el proyecto otro profesional al que se le ajuste más la idea; esto sería lo ideal. El día del tatuaje no te puede intentar colar algo que tú no has pedido, en un estilo que no quieres o alejándose de tus deseos a kilómetros solo porque sea “famoso” y eso es lo que hace. Si ha accedido a tatuar algo y la idea estaba clara, tiene que ajustarse a ella.

El trato
Por muy conocido que sea, un tatuador no puede propasar los límites del servicio cliente-profesional. No puede llamarte a deshoras, no puede pedirte fotos comprometidas, no puede acosarte, ni tratarte mal, no debe actuar de manera desinteresada, tiene que darte la información correcta y comportarse de forma profesional, respondiendo a tus preguntas con interés y concisión. Si estos mínimos de conducta no se aseguran, puedes pedir explicaciones a los responsables del estudio.
En el tatuaje todos tenemos derechos y obligaciones, como en la vida. Da igual si eres un cliente, un tatuador que acaba de comenzar o el que ha tatuado a estrellas del deporte internacional, todas las personas estamos al mismo nivel en cuanto a responsabilidades para asegurar que el proceso sea el mejor posible.
Ya hemos repasado el proceso del tatuaje desde la idea y la realización; en este artículo hablaremos de la tercera parte del proceso, una muy importante para que el tatuaje luzca como debe en el futuro y le espere una vida larga y bonita. Efectivamente, la parte de curar un tatuaje es crucial para que todo el proceso sea un éxito:
11. Antes de salir del estudio de tatuaje con la pieza recién hecha y tapada, el/la tatuador debe explicar claramente y de manera sencilla cuáles son los consejos para curar el tatuaje. Es indispensable resolver todas las dudas y preguntas, además de pedir que coloquen elementos hipoalergénicos como esparadrapo, que puede provocar reacciones.

12. Normalmente, el plástico protector puesto por la persona que ha hecho el tatuaje deberá permanecer sin retirarse hasta la noche. El tatuaje recién hecho tiene la tendencia de “escupir” la tinta sobrante, de alguna manera, por lo que puede manchar. Cuando se quite el plástico puede dar una sensación como de dentera o grima; es normal, totalmente, hemos pasado por ahí. El primer día, y en un proceso a repetir durante la primera noche y el día siguiente a la realización del tatuaje, tres veces al día (idealmente, aunque si la pieza está en un lugar complicado o es muy grande, se comprende que se hará por la mañana y por la noche – mínimo), habrá que retirar el plástico, lavar el tatuaje con un jabón neutro, secar cuidadosamente y suave con papel de cocina, y volver a tapar. Si se necesita ayuda para lavar bien la pieza nueva, hay que pedirla.
13. Al segundo día, el plástico ya se puede dejar de lado; este momento se agradece de corazón. De aquí en adelante, el tatuaje debe seguir lavándose con cuidado pero una vez al día y se aplicará una crema hidratante (en el estudio de tatuaje te especificarán cuál es la mejor) para evitar que el tatuaje se descame tantas veces como unx se acuerde – cuantas más, mejor.
14. Al principio, el tatuaje se verá muy vivo, con unos colores muy potentes; con el tiempo, como las buenas obras de arte, irá evolucionando y adaptándose a la piel. Siempre hay que recordar que cuanto más alejado del sol y con más protección solar se cuide, mejor pasarán los años para nuestra pieza única.
Un poco de esfuerzo y constancia hacen que un tatuaje, que no deja de ser una herida abierta, se cure perfectamente y luzca precioso para siempre.
En nuestro post anterior “Proceso del tatuaje: parte 1” os contábamos el proceso que normalmente ocurría desde la idea de hacerse un tatuaje hasta tumbarse en la camilla, unos pasos que, obviamente, varían de experiencia a experiencia pero que generalmente o, incluso, recomendablemente, deberían ser más o menos como comentábamos.
En este artículo retomaremos el proceso donde lo dejamos: el momento en que se enciende la aguja de tatuar y comienza la magia.

5. La persona encargada del tatuaje ya está en modo trabajo; comienza la sesión. Lo mejor es estar lo más relajada/o posible para que el cuerpo no se resienta o contracture, incluso. La primera línea de la aguja, si este tatuaje es el primero en cuestión, siempre causa cierta impresión; no hay que pasarlo mal y, sobre todo, no hay que hacer movimientos bruscos. Pensemos que, si cada vez más gente en el planeta lleva tatuajes, no será tan doloroso 😉 Respirar puede ser una buena opción para calmar los nervios, además de llevarse una chocolatina o una coca cola por si se necesita un poco de azúcar para pasar el trago.
6. Depende del tamaño de la pieza, hacer el tattoo puede durar entre 10 minutos y sesiones de varios días; es mejor preguntar esto al tatuador/a antes de realizar el trabajo para prepararse mentalmente. No hay que tener miedo de parar la sesión si se necesita descansar, moverse o ir al baño, de hecho, es mejor comunicárselo a la persona encargada del tattoo. Lo importante es la comodidad.
7. Cada maestrillo tiene su librillo en esta profesión, como en todas. Hay gente que hará la línea del diseño primero, el color negro y luego el resto, porque esto también depende del estilo del tatuaje, hay gente que trabajará por capas o sombras… Si se tienen preguntas o curiosidad, lo mejor es compartirlas sin vergüenza ni miedo.
8. Lxs tatuadorxs no dejan de ser personas humanas por muchos seguidores que tengan en instagram o personas famosas hayan tatuado; se deben a sus clientes tanto como cualquier otrx profesional que trabaje en algo tan delicado como la imagen. Never forget.
9. Si el tatuaje pasa de las media hora, es normal que el tatuaje moleste un poco, se adormile la zona o se caliente; el cuerpo se va acostumbrando a la sensación. Hay gente que prefiere mirar, otras personas que no, las que prefieren charlar, las que no… todo está bien.
10. Cuando el/la tatuador termine el tatuaje, se lo dejará ver a la persona tatuada, preguntará si hay algo que le gustaría añadir y, si es que no, lo limpiará, lo dejará reposar unos 5 minutos, lo volverá a limpiar y le sacará las fotos de rigor. Luego lo tapará con plástico.
En nuestra parte tres de este artículo contaremos qué viene después del proceso de tatuaje. ¡Toca una buena cura!