Raquel, nacida en Sant Boi hace 35 años, lleva el arte en la sangre. Se formó durante ocho años en pintura al óleo, desarrollando un estilo propio. Su pasión la llevó al mundo del tatuaje, donde encontró un nuevo lienzo para expresar su creatividad.
Con una base pictórica sólida, traslada su sensibilidad a la piel con composiciones que destacan por líneas fluidas, contrastes marcados y una fuerte carga expresiva. Sus temas favoritos son mujeres y animales, fusionando lo clásico con su toque personal. Cada tatuaje es una obra viva que refleja su amor por el arte y la evolución constante de su estilo.







