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Walk-In: hago chas y aparece un tatuaje

Como siempre decimos, hay varias maneras de pensar sobre un tatuaje. Están las personas que pueden estar años pensando en la forma, línea y frase más adecuada, preguntando y preguntando y dibujándose a boli en la piel, y están las que, de un día para otro, mientras van en el metro camino al trabajo, deciden tatuarse una rana tocando el piano en un muslo porque les parece la mejor idea del planeta. Lo bueno es que todo es una opción respetable y genial; no hay que juzgar nunca un tatuaje ni propio ni ajeno. De hecho, nunca hay que juzgar el cuerpo de los demás; bastante complicada es la vida.

Así, hay personas que viven de la espontaneidad y son pasto del walk-in. Suena raro, pero no es nada negativo: un walk-in significa entrar a una tienda de tatuajes para hacerse un tatuaje en ese mismo momento si algún tatuador/a está libre. Vas por la calle un día cualquiera, ves una tienda de tatuajes que te gusta, se te ocurre ese símbolo que llevas tiempo queriendo hacerte, tienes un par de horas libres y… ¡Te decides!

walk-in tattoo

Los walk-ins funcionan muy bien si quieres hacerte un diseño flash, es decir, un diseño de los que hay disponibles en la tienda hecho por alguno de los artistas que tienen en su portfolio, o si quieres hacerte un diseño sencillo o pequeño. Por ejemplo, un mini tatuaje, una palabra, un tatuaje tipográfico o una figura geométrica. No hay que dudar, porque si en la propia tienda ven que no van a poder hacer la idea por complejidad o porque están totalmente ocupados, te lo dirán; lo primero es que el cliente quede satisfecho.

Un walk-in tiene un punto de originalidad y de aventura que hacen que el tatuaje sea bastante emocionante, aunque es importante que se piense un poco y se escuche al profesional del tattoo para no arrepentirse después; no te aconsejarán hacerte ni nombres de parejas, ni tatuajes en lugares comprometedores, porque las consecuencias pueden ser nefastas.

El proceso del tatuaje será el mismo que el de un tatuaje previsto; en eso no cambiará nada. Por tanto, si ves que te apetece, no dudes en entrar a preguntarnos y hacer un walk-in. ¡Nuestra puerta está abierta para ti!

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Las mejores tipografías para un tatuaje

Un tatuaje es algo muy personal; tenga un montón de significado, refleje un aprendizaje, sea un recuerdo para alguien o algo, o, simplemente, a una persona le haya apetecido decorarte así para verse más ella, sentirse más agusto y más representadx, todas las piezas dicen algo de un momento, un lugar y una situación. Es una decisión que ocurre una vez y dura para siempre.

Siendo esto así, además de muchos motivos o dibujos que pueda exhibir el tatuaje, también hay cientos de tipos de tipografías que se pueden escoger para la pieza porque hay gente que combina frases con dibujos o se decanta, directamente, por una palabra o una cita sin más adornos. De hecho, los tatuajes minimalistas de una palabra son una tendencia al alza, ya que son discretos, elegantes y dicen mucho con poco. En este caso, ¡las palabras no se las lleva el viento!

Para los tatuajes tipográficos, es decir, los tatuajes cuya parte más importante son las letras escritas, existen muchos tipos de letra que se pueden escoger.

LAS CLÁSICAS

Son letras de influencia románica, griega y neoclásica; son elegantes, con serifa (las letras tienen extremos clásicos y dibujados) y funcionan muy bien con palabras sueltas.

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OLD SCHOOL

Las letras más tradicionales y las más asociadas al tatuaje old school. Son reconocibles desde lejos y tienen un estilo que solo los grandes clásicos pueden tener.

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LETRA LIGADA

Con una imagen hecha a mano, la letra ligada es intimista, emocional y delicada. Es un tatuaje que cuenta mucho con poco, una tipografía que tiene un lado romántico y cercano.

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MÁQUINA DE ESCRIBIR

Una elección muy compartida, la letra típicamente mecanográfica es creativa, tiene un punto artesano y antiguo, y queda bien con todo tipo de tatuajes alrededor.

Tatuaje pequeño palabra

LA CREATIVA

¿Por qué no dejarse aconsejar por el/la artista y que nos inventen una letra para nosotros? Como siempre decimos, cada maestrillo tiene su librillo y no hay nada mejor que confiar en el arte de cada uno para crear una pieza totalmente única y novedosa.

tatuaje pequeño barcelona

GÓTICAS

Una tipografía para tatuaje que puede ser muy polivalente tanto como parte de una pieza más grande como por sí sola. Versátil y con mucha personalidad, queda genial para palabras, fechas y nombres.

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Estas son algunas de las tipografías que se pueden elegir para un tatuaje, pero hay millones por ahí que merecen la pena. Preguntar, como siempre, a un tatuador/a para que nos informe y guíe sobre qué nos quedará mejor será siempre un acierto. ¡Palabra!

tatuadores conocidos

Tatuadores conocidos: una cuestion de profesionalidad

Los tatuadores tienen que estar pendientes de dar el mejor servicio; no valen las estrellas del rock en esta profesión.

Algunas veces lxs tatuadores, como en todos los mundillos donde hay gente más prominente que otra y en los que se puede conseguir cierta fama de estrella del rock, pueden olvidarse del pequeño detalle de que están prestando un servicio a alguien y que ese alguien es quien le mantiene en ese estatus tan efímero como el próximo influencer de turno. Hay profesionales que distan de serlo porque no mantienen unos códigos básicos de comportamiento y trato con el cliente.

Puntualidad

Tu tatuador no debería llegar tarde de manera reiterada a la cita acordada, ya sea para hablar sobre un diseño o en el día de realizar el tatuaje. A no ser que pasara un accidente o hubiera una justificación lógica para la demora, no debería hacerte esperar, por muy conocido que sea; tampoco debe eternizarse a la hora de hacer el tatuaje, ni salir a fumar cada 15 minutos. Eso sí, de vez en cuando pasan cosas lógicas, como un retraso del cliente anterior, cambios del diseño… que son comprensibles.

La dedicación

Si un tatuador no se siente cómodo tatuando tu diseño, no se ve representado en la idea o no sabe cómo hacerlo de forma que se adapte a su estilo personal, te lo tiene que decir en el momento en el que cuentas la idea y replantearla o decidir que es mejor que aborde el proyecto otro profesional al que se le ajuste más la idea; esto sería lo ideal. El día del tatuaje no te puede intentar colar algo que tú no has pedido, en un estilo que no quieres o alejándose de tus deseos a kilómetros solo porque sea “famoso” y eso es lo que hace. Si ha accedido a tatuar algo y la idea estaba clara, tiene que ajustarse a ella.

profesionalidad tatuador

El trato

Por muy conocido que sea, un tatuador no puede propasar los límites del servicio cliente-profesional. No puede llamarte a deshoras, no puede pedirte fotos comprometidas, no puede acosarte, ni tratarte mal, no debe actuar de manera desinteresada, tiene que darte la información correcta y comportarse de forma profesional, respondiendo a tus preguntas con interés y concisión. Si estos mínimos de conducta no se aseguran, puedes pedir explicaciones a los responsables del estudio.

En el tatuaje todos tenemos derechos y obligaciones, como en la vida. Da igual si eres un cliente, un tatuador que acaba de comenzar o el que ha tatuado a estrellas del deporte internacional, todas las personas estamos al mismo nivel en cuanto a responsabilidades para asegurar que el proceso sea el mejor posible.

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El proceso del tatuaje: parte 3

Ya hemos repasado el proceso del tatuaje desde la idea y la realización; en este artículo hablaremos de la tercera parte del proceso, una muy importante para que el tatuaje luzca como debe en el futuro y le espere una vida larga y bonita. Efectivamente, la parte de curar un tatuaje es crucial para que todo el proceso sea un éxito:

11. Antes de salir del estudio de tatuaje con la pieza recién hecha y tapada, el/la tatuador debe explicar claramente y de manera sencilla cuáles son los consejos para curar el tatuaje. Es indispensable resolver todas las dudas y preguntas, además de pedir que coloquen elementos hipoalergénicos como esparadrapo, que puede provocar reacciones.

el proceso del tatuaje parte 3

12. Normalmente, el plástico protector puesto por la persona que ha hecho el tatuaje deberá permanecer sin retirarse hasta la noche. El tatuaje recién hecho tiene la tendencia de “escupir” la tinta sobrante, de alguna manera, por lo que puede manchar. Cuando se quite el plástico puede dar una sensación como de dentera o grima; es normal, totalmente, hemos pasado por ahí. El primer día, y en un proceso a repetir durante la primera noche y el día siguiente a la realización del tatuaje, tres veces al día (idealmente, aunque si la pieza está en un lugar complicado o es muy grande, se comprende que se hará por la mañana y por la noche – mínimo), habrá que retirar el plástico, lavar el tatuaje con un jabón neutro, secar cuidadosamente y suave con papel de cocina, y volver a tapar. Si se necesita ayuda para lavar bien la pieza nueva, hay que pedirla.

13. Al segundo día, el plástico ya se puede dejar de lado; este momento se agradece de corazón. De aquí en adelante, el tatuaje debe seguir lavándose con cuidado pero una vez al día y se aplicará una crema hidratante (en el estudio de tatuaje te especificarán cuál es la mejor) para evitar que el tatuaje se descame tantas veces como unx se acuerde – cuantas más, mejor.

14. Al principio, el tatuaje se verá muy vivo, con unos colores muy potentes; con el tiempo, como las buenas obras de arte, irá evolucionando y adaptándose a la piel. Siempre hay que recordar que cuanto más alejado del sol y con más protección solar se cuide, mejor pasarán los años para nuestra pieza única. 

Un poco de esfuerzo y constancia hacen que un tatuaje, que no deja de ser una herida abierta, se cure perfectamente y luzca precioso para siempre.

preceso del tatauaje parte 2

El proceso del tatuaje: parte 2

En nuestro post anterior “Proceso del tatuaje: parte 1” os contábamos el proceso que normalmente ocurría desde la idea de hacerse un tatuaje hasta tumbarse en la camilla, unos pasos que, obviamente, varían de experiencia a experiencia pero que generalmente o, incluso, recomendablemente, deberían ser más o menos como comentábamos.

En este artículo retomaremos el proceso donde lo dejamos: el momento en que se enciende la aguja de tatuar y comienza la magia.

preceso del tatauaje parte 2

5. La persona encargada del tatuaje ya está en modo trabajo; comienza la sesión. Lo mejor es estar lo más relajada/o posible para que el cuerpo no se resienta o contracture, incluso. La primera línea de la aguja, si este tatuaje es el primero en cuestión, siempre causa cierta impresión; no hay que pasarlo mal y, sobre todo, no hay que hacer movimientos bruscos. Pensemos que, si cada vez más gente en el planeta lleva tatuajes, no será tan doloroso 😉 Respirar puede ser una buena opción para calmar los nervios, además de llevarse una chocolatina o una coca cola por si se necesita un poco de azúcar para pasar el trago.

6. Depende del tamaño de la pieza, hacer el tattoo puede durar entre 10 minutos y sesiones de varios días; es mejor preguntar esto al tatuador/a antes de realizar el trabajo para prepararse mentalmente. No hay que tener miedo de parar la sesión si se necesita descansar, moverse o ir al baño, de hecho, es mejor comunicárselo a la persona encargada del tattoo. Lo importante es la comodidad.

7. Cada maestrillo tiene su librillo en esta profesión, como en todas. Hay gente que hará la línea del diseño primero, el color negro y luego el resto, porque esto también depende del estilo del tatuaje, hay gente que trabajará por capas o sombras… Si se tienen preguntas o curiosidad, lo mejor es compartirlas sin vergüenza ni miedo. 

8. Lxs tatuadorxs no dejan de ser personas humanas por muchos seguidores que tengan en instagram o personas famosas hayan tatuado; se deben a sus clientes tanto como cualquier otrx profesional que trabaje en algo tan delicado como la imagen. Never forget.

9. Si el tatuaje pasa de las media hora, es normal que el tatuaje moleste un poco, se adormile la zona o se caliente; el cuerpo se va acostumbrando a la sensación. Hay gente que prefiere mirar, otras personas que no, las que prefieren charlar, las que no… todo está bien.

10. Cuando el/la tatuador termine el tatuaje, se lo dejará ver a la persona tatuada, preguntará si hay algo que le gustaría añadir y, si es que no, lo limpiará, lo dejará reposar unos 5 minutos, lo volverá a limpiar y le sacará las fotos de rigor. Luego lo tapará con plástico.

En nuestra parte tres de este artículo contaremos qué viene después del proceso de tatuaje. ¡Toca una buena cura!

tu tatuaje tus normas

Tu tatuaje, tus normas

Qué es normal que pase y qué no cuando te vas a tatuar.

Tatuarse es un proceso que puede llegar a ser muy íntimo; conocer a un/a tatuador/a, entablar una relación de trabajo, contarle un proyecto, dar feedback sobre el diseño y el mismo día del tatuaje, en el que, a veces, toca quitarse ropa o pasar muchas horas en un espacio reducido con alguien que no conoces muy bien son procesos únicos que no nos suelen tocar vivir diariamente a las personas que nos tatuamos. Algo que para los profesionales es el pan de cada día, para los que se van a poner debajo de la aguja es un momento muy especial.

De todas maneras, que el tatuador esté acostumbrado a tatuar y a tener cuerpos con más o menos ropa delante no quiere decir que todo esté permitido. Hay reglas y hay que respetar al cliente siempre y por encima de todo. La comodidad y los límites de la persona que se va a tatuar mandan.

Así, hay actuaciones que son poco profesionales y otras, directamente, denunciables. Como en cualquier procedimiento en el que entra en juego el contacto físico, el profesional debe respetar algunas normas básicas.

tatuaje normas

Hay que dejar claro que, a veces, un tatuador tiene que tocar más allá de la zona a tatuar para estirar la piel; si, digamos, tiene que tatuar los riñones, deberá estirar del glúteo hacia abajo para que luego el tatuaje no quede torcido. Lo mismo ocurre con los pechos; si la zona no es lo más plana y tensa posible, el resultado puede ser desastroso.

Eso sí, debe hacerlo con el máximo respeto, informando en todo momento de lo que hace, cómo y por qué, sin forzar ningún movimiento, sin ser brusco y, por descontado, sin tocar otros lugares que no sean los estrictamente necesarios para que el tatuaje salga perfecto. Si un tatuador se sobrepasa y te sientes incómoda tienes todo el derecho de pedir que, por favor, no toque más allá de lo necesario. Estás en el lugar de hacerlo. Si no te hace caso y sigue propasándose, eres libre de salir de la cabina, hablar con quien esté en recepción, pedir que se presente quien esté al cargo del lugar y exponer los hechos.

Por otra parte, tampoco te pueden pedir que te quites más ropa de la necesaria para tatuar; si te vas a tatuar la espalda, a no ser que se extienda justo en lugar de las tiras, no hace falta quitarse el sujetador en todas las ocasiones. Hay momentos y tatuajes que sí que van a requerirlo; el tatuador te explicará por qué. Es una cuestión de lógica pura; si ves que no hace falta, lo puedes decir en voz alta, expresar tus dudas al tatuador y escuchar su argumentación. Haz caso a tu intuición; el 99,9% de las ocasiones no ocurre nada que se le parezca a esto, pero algunas veces sí y es innegable que, debido al estatus de poder y superioridad que presumen tener algunos (pocos) tatuadores, lo utilizan como herramienta para hacer luz de gas.

Hablando de egos desmesurados, también es importante saber hasta dónde pueden llegar los tatuadores con su atención hacia ti. Recordemos siempre que la relación tatuador-cliente es justo esa; una relación comercial en la que se presta un servicio. No es normal que un tatuador te llame por teléfono a deshoras a no ser que sea una urgencia o tenga una duda existencial con tu diseño. No es normal que un tatuador te haga una videollamada sin venir a cuento para que le enseñes la zona a tatuar, ni te acose por redes, ni que te avasalle porque te ha visto desnuda. Tampoco te puede pedir una foto de la zona a tatuar si es comprometida, ni un desnudo, y si tienes que mandarla por algún motivo de tamaño o encaje, pixélala, por favor. No sería la primera vez que algunos tatuadores comparten esas fotos o las enseñan por ahí; mejor ser precavidas.

Si algo de esto ocurre y no te gusta, eres libre de cortar relaciones, no tatuarte, hablar con sus jefes (si tiene) o exigir que te devuelvan la fianza por trato poco profesional. Aquí también, no es no.

Lo mismo pasa con los comentarios sobre el cuerpo; que nadie, nunca, te diga que algo de tu físico está mal y menos alguien a quien le vas a servir de lienzo y al que le vas a pagar por un trabajo.

Crear un espacio seguro de tatuaje es imprescindible para que más gente se sienta atraída por este arte y menos tatuadores poco profesionales haya en el sector. Ser consciente de tus derechos como clienta es primordial para que la experiencia sea impecable; aquí, como en la calle, es tu cuerpo y son tus normas.

tatuajes pequeños barcelona

Los tatuajes pequeños pueden ser lo tuyo

Hay tantos tipos de personas en el mundo como tipos de tatuajes; están las personas que prefieren solo el blanco y negro, y las que van a todo color con tintas que brillan en la oscuridad, las que prefieren motivos cuquis o las de las calaveras en llamas, las de línea fina y sombreado realista a línea gruesa y tradición… No hay respuesta correcta o errónea: el tatuaje es para quien lo lleve y que nadie diga lo contrario. (Nota para los que critican los tatuajes de los demás: esto está muy feo y no se hace).

Así, también está la gente que es más de piezas artísticas más grandes y la gente que prefiere ir a lo más sutil y pequeño; sin embargo, los tatuajes minimalistas o también llamados “pequeños” pueden ser para todo el mundo. 

tatuaje pequeño barcelonaHay varios motivos por los que cualquiera se puede apuntar a la tendencia de los minitatuajes:

  • Entran en cualquier sitio: tanto si tienes muchos tattoos como si no, los tatuajes minimalistas pueden colocarse en partes del cuerpo donde las piezas grandes pueden tenerlo más difícil, como pies, muñecas, tobillos, costillas, detrás del codo o debajo de la clavícula.
  • Duelen menos: No es que el dolor sea un factor decisivo en este tema, pero es verdad que al ser más finos, lleva menos tiempo hacerlos y suele ser menos molesto el proceso.
  • Rellenan huecos: Es la idea perfecta para rellenar ese espacio que no te gusta en blanco entre dos tatuajes más grandes.

Los tatuajes pequeños más populares suelen ser motivos sencillos: nombres, palabras, figuras geométricas, iniciales, flores, estrellas, flechas, diamantes, soles, lunas, números, perfiles… Suelen tener una carga simbólica o no, pero muchísimas actrices, modelos e influencers se han apuntado a la tendencia de los minitatuajes. Hay cientos de páginas con inspiración que pueden servir como un portfolio de lo que la gente lleva. ¿Te animas?

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Tatuajes que no te den (ni te quiten) trabajo

No seamos inocentes; aún estamos lejos de ver a jueces, juezas, médicos o presidentxs de entidades financieras con tatuajes faciales. Simplemente, nos va a costar un par de generaciones más el llegar a ese nivel de normalización. Lo que está claro es una cosa: llegará.

Los tatuajes han sido una tradición ligada a la cultura popular de cada lugar, y quien dice cultura popular, también dice cultura pop. Pueblos como el maorí, el egipcio o el nativo americano han entendido el tatuaje y la modificación como parte de sus tradiciones desde tiempos ancestrales. Así es como desde el tan moderno Occidente miramos con asombro y fascinación a Nueva Zelanda y su ministra de Asuntos Exteriores, Nanaia Mahuta. La política y activista maorí decidió, en 2016, dar un paso importante: siguiendo la tradición ancestral maorí, se tatuó su moko kauae, el tatuaje facial sagrado de su pueblo. Sus labios son ahora negros y su barbilla luce un diseño tribal en honor a su, efectivamente, tribu. Este tatuaje que, tradicionalmente, marcaba el paso entre la niñez y la edad adulta, se lo hizo cuando se sintió segura de querer mostrárselo al mundo. “«Ha resultado muy interesante”, contaba en una entrevista. “La gente te mira de un modo diferente. Es un indicativo cultural y transmite con toda claridad, cuando estoy sentada en torno a una mesa, que represento determinado modo de pensar». Es inevitable pensar en el revuelo que causaría ver a José Manuel García-Margallo o Josep Borrell con uno así; sería fantástico. Dicho eso, Ayuso exhibe un tatuaje en honor a Depeche Mode en su antebrazo que saca a relucir de vez en cuando. Enjoy de silence, que le diríamos.

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En nuestra cultura europea occidental, los tatuajes eran cosa de marineros, gente que había pasado por prisión o legionarios hasta que nacieron las tribus urbanas y los rockeros, heavys y punks empezaron a pillarle el gustillo a hacerse todo tipo de tatuajes. De hecho, aún hoy te encuentras a gente que se escandaliza cuando ve a un/a médico tatuado, como si fuera una cosa de maleantes y vagos.

Nadie quiere perder su trabajo ni tener problemas en él por culpa de un tatuaje; necesitamos dinero para comer, vivir y, sobre todo, para más tatuajes, así que no es conveniente perder la principal fuente de ingresos. Por lo tanto, es inteligente idear bien la zona en la que vas a colocar tus tatuajes si por ellos crees que perderás autoridad, credibilidad o te pueden perjudicar; obviamente no debería ser así, pero, ahora mismo, a no ser que te dediques al trap o a ser tatuador/a, un helado en la cara puede costarte algún cliente.

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¿Qué se puede hacer y qué no cuando te vas a tuatuar?

Como cliente, también hay ciertas normas que hay que cumplir.

Como hemos contado varias veces en este espacio, tanto los tatuajes, como los estudios, como los propios profesionales del tatuaje tienen unos códigos y normas que deben cumplir. Desde la higiene y la información que te dan, hasta la manera de tocarte al tatuarte, todo está estipulado y se siguen a rajatabla en la gran mayoría de las ocasiones. El objetivo de un estudio de tatuajes es hacer que la experiencia para lxs clientes sea la mejor posible, que salgan con un tatuaje que les encante y les haga muy felices y que cure bien, que dure en el tiempo. Para que esto ocurra, lxs clientes también tenemos que poner de nuestra parte.

¿Me enseñas cómo va el diseño?

Si un estudio ofrece visitas con los tatuadores antes de la propia cita del tatuaje es para que, en esa hora, le des todos los detalles de lo que buscas y tienes en la cabeza. Te hará mil preguntas y te mirará la zona a tatuar, quizá te tomará medidas o te pedirá que le envíes referencias de lo que quieres y de los colores. Es política del estudio lo que ocurre después, pero la mayoría de tatuadores no suelen querer mandar el diseño antes del día de la cita por un simple motivo: no quieren que se interfiera en el proceso con opiniones de mil personas. Si envían un diseño, puede que entonces la familia, la pareja, los compañeros de trabajo y los de la frutería de debajo de casa puedan comentar lo que les parece, lo que puede ocasionar en mil cambios y en desvirtuar la idea original, así como que se creen malentendidos entre tatuador y tatuado. Por tanto, en muchos estudios, el procedimiento será el de contactar para pedir una cita, contarle la idea al tatuador en esa cita y ver el resultado el día del tatuaje. Por supuesto, esto no quiere decir que no se pueda arreglar el diseño; si el día de la cita algo no encaja, no te gusta o no te convence, no tienes más que comentarlo y el tatuador hará todos los cambios pertinentes de manera ágil y rápida.

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Cambios sin fin

Sin embargo, el tema de los cambios también tiene que seguir cierta lógica, es decir, no se puede cambiar la idea entera el día del tatuaje porque de esta manera solo lograremos que el tatuador trabaje el doble y que, o te tenga esperando durante mucho rato o te tenga que cancelar la cita. Por tanto, si, como cliente, tienes dudas de lo que has dicho en la primera cita con el tatuador y quieres darle un giro, lo mejor que puedes hacer es llamar al estudio y comentar estas dudas cuando aún hay tiempo para dar los cambios necesarios. Hay que entender que hacer un diseño que se adapte bien al cuerpo es complejo y que ciertas modificaciones grandes cambian toda la pieza.

Un tatuaje no es una celebración

Y un estudio tampoco es un bar ni un cine. No puedes invitar a nadie a mirar cómo te tatúan ni traer acompañantes, porque en un estudio se tatúa mucha gente a la vez y las cabinas no son especialmente grandes. Además, la clientela restante espera que se cumpla con cierta privacidad y lxs tatuadores están trabajando en algo importante, que requiere concentración y una higiene extrema. A pesar de la imagen de tranquilidad y relajación, un tatuaje es una cosa seria en la que hay que cuidar los detalles.

consejos antes de tatuarte

Todo lo que tienes que saber antes de decidirte por un tatuaje

Si llevas tiempo pensando en tatuarte, ves a gente por la calle con tatuajes y piensas “cómo me gustaría a mí hacerme algo”, si te haces pruebas con photoshop o a boli en la piel (con su consiguiente cabreo cuando no se va), si preguntas a mil personas sobre su experiencia… ha pasado: te ha picado el gusanillo del tattoo. Es el momento de empezar a planear tu primer proyecto y… ¡Qué ganas!

Antes del primer tatuaje se suelen dar muchas vueltas (luego esto se pasa, o no, depende de la persona): que si el diseño, el tamaño, la zona, a quién acudir… Lo mejor es que hagas algo de investigación online. ¡Toda la información necesaria está ahí! Puedes empezar de dos maneras distintas: la primera es la más clásica, que es teniendo una idea sobre qué te quieres tatuar. Tanto los motivos estéticos o personales valen; ten claro siempre que es tu cuerpo, tu tatuaje y no hay nadie quien te pueda decir que esto mola o no mola, que tiene que tener un significado o no. Como si te haces una cabra escalando el Pedraforca; es tu decisión. La segunda manera de pensar en un tatuaje es si has visto a algún tatuador/a que te guste y quieres que esa persona te haga uno, o si has visto a alguien con algo que te gustaría llevar. Ten en cuenta que copiar no es lo más recomendable porque, al fin y al cabo, los tatuajes son algo personal que va a estar en ti, como parte de tu cuerpo, para siempre, y a los profesionales del tatuaje tampoco les gusta replicar o, incluso, hacer dos veces su misma obra. Así, intenta darle tu propio toque único para que sea algo con lo que te sientas muy tú.

tatuador tatuando

Suele ser difícil saber exactamente con qué estudio quedarte si no te guías por el/la artista que puede estar fijo/a en un sitio o de guest, de invitado/a, en tu ciudad. Nuestra recomendación es que mires la oferta en tu zona y las webs de los sitios, sus fotos y las piezas que tienen como portfolio, además de preguntar a gente alrededor que pueda guiarte. Visita el estudio que elijas para ver qué impresión te causa y pregunta en recepción sobre precios, disponibilidad y todas las dudas que tengas sin compromiso; no tengas vergüenza ni dudes en aclarar todos los puntos que estimes importantes para dar el paso. Es una decisión que no hay que convertir en central de tu vida, pero que tiene cierta importancia. Piensa si el tatuaje tiene que estar en un lugar visible o en un lugar no tan visible; si influirá en algo. Ojalá la sociedad estuviera en otro punto ahora mismo pero no podemos negar que en ciertos ámbitos aún puede ser perjudicial.

¡No tengas miedo al dolor! Piensa que si tanta gente lleva tatuajes, y gente tan tan distinta además, no puede ser tan terrible. Obviamente, no es un masaje a cuatro manos, pero se soporta; eso sí, no bebas alcohol ni consumas sustancias antes del tatuaje o será un viaje mucho peor del esperado. Es verdad que algunas zonas duelen más que otras, pero es algo muy personal, por lo que para lo que una persona pica más, a otra puede que no tanto. Elige, eso sí, una zona en la que tu pieza vaya a quedar bien; en esto te ayudará el/la tatuador/a.

¿Qué dudas os han surgido a la hora de preparar vuestro primer tatuaje? Pronto os traeremos más consejos sobre cómo prepararte antes de un tattoo.